Frente a cámara
La silla se coloca pensando primero en la dirección de la mirada. El rostro puede girar ligeramente hacia quien conduce la conversación, sin obligar al cuello a sostener un ángulo incómodo. El encuadre debe conservar aire sobre la cabeza y espacio hacia el lado al que mira la persona.
Una marca discreta en el piso facilita recuperar la posición si la silla se mueve. No hace falta inmovilizar al invitado: el encuadre debe admitir gestos naturales y pequeños cambios de postura.